SONIDO AMBIENTAL

Los sonidos de la naturaleza mejoran nuestra concentración.
El sonido de la lluvia repiqueteando en una ventana, un río que fluye, el susurro incansable del océano golpeando contra un arrecife, el trino de unos pájaros, el canto de una ballena…
Los sonidos de la naturaleza tienen un poder catártico en nuestro organismo. Es como un regreso a nuestros orígenes, una vía de escape, un canal que nos centra y nos libera a la vez.